PAS DE SERVICE

Mi pequeña intervención en el espacio público 2.0

mercredi 25 juin 2008

Ejercicio - La entrevista imposible

Esto es un trabajo para la universidad pero en formato radio, así que la tengo que modificar, quitarle un poco el arte... reducir, sintetizar...

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Heitor Vila-Lobos, músico y compositor brasileño:

“Ese asunto de la inspiración no existe en mí, yo nací inspirado”.

Cuatro de la tarde y Botafogo arde bajo el sol de un Río de Janeiro que continua lindo, como dice la canción. El cementerio São João Batista es una meca tanto para los deudos como para el visitante que desea homenajear a gente de la talla de Machado de Assis, Chacrinha o Tom Jobim, o para quien simplemente busca una buena panorámica del Corcovado. La tumba de Heitor Vila-Lobos es el lugar de la cita y el prolífico compositor, el más ecléctico entre los eclécticos, se ve bastante bien pese a llevar cuarenta y ocho años bajo tierra.

Por Mary Jane

Entrevistador: - ¿Cómo va todo al otro lado del charco, maestro?

Vila-Lobos: - Todo bien, querida, hacemos música con algunos amigos… Hay un chico de Liverpool que es todo un prodigio, déjame decirte. Pero acá hacemos música de la buena, no como lo que se hace ahora, especialmente en mi país. Estoy tan desilusionado, Brasil está siendo dominado por la mediocridad.

E.: - ¿Y cómo sería la música buena, entonces?

V.L.: - Tiene que ser diversa, como lo que hice yo a principios del siglo veinte. A mí me gustaba mezclar cosas, música docta con sonidos selváticos, por ejemplo, y jamás quise seguir lo tradicional. Yo aprendí de música gracias a mi padre, violonchelista aficionado, pero la sangre indígena de mi madre me hacía experimentar, entonces viajé al interior de mi país para enriquecer mi creación. Yo estuve una vez en la escuela de música pero me equivoqué, pones un pie en la academia y cambias para peor.

E.: - “¿Por qué cada vez que escucho una pieza musical que no me gusta es de Vila-Lobos?”, se preguntó Stravinsky. Al parecer, su música no lo convencía del todo. ¿Qué piensa usted de estas declaraciones?

V.L.: Es lógico que no gustes a todos, y más aún cuando eres un vanguardista como yo. Recuerdo que en mi primer viaje a París, cuando yo ya era reconocido en Brasil, improvisé al piano frente a Jean Cocteau y me odió, dijo que mi música no era más que una emulación de los estilos de Debussy y de Ravel. Me sentí muy mal pero seguí trabajando y el reconocimiento llegó, en parte gracias a que el pianista Arthur Rubinstein me llevó a Estados Unidos, donde fui todo un éxito.

E.: ¿Qué nos diría usted, don Heitor, de “Mindinha”, su segunda esposa?

V.L.: Yo venía de un divorcio difícil con mi primera mujer, la pianista Lucília Guimarães. Fue entonces cuando llegó a mi vida ese ángel que me acompañó en todo lugar y que estuvo conmigo hasta el fin de mis días e incluso más allá, porque ella fue la fundadora y directora del museo Vila-Lobos, dedicado a conservar y difundir mi obra. Arminda es la mujer de mi vida, y a ella dediqué gran parte de mis Bachianas brasileiras.

E.: Señor Vila-Lobos, a usted el cáncer lo mató a los 72 años por causa de su adicción a los puros. ¿Si pudiera retroceder el tiempo, dejaría de fumar?

V.L.: Definitivamente no. No sé cuánto quieres vivir tú pero yo creo que los 72 años son una buena edad para morir. Alcancé a hacer todo lo que quise y no molesté a nadie. Además, los puros me daban estilo. ¡Ay, recuerdo tantas noches de juerga en París!

E.: - ¿En qué se inspira usted para crear?

V.L.: - ¡Ah no, no! Ese asunto de la inspiración que viene no existe en mí, yo nací inspirado. Es simple, o hago una cosa buena o hago una porquería. Para crear, yo solo obedezco a mi instinto, que no me permite encasillarme en ningún estilo, lo que muchas veces criticaron en mí, una excesiva libertad, pero ¿cuándo es excesiva la libertad? Mi música es natural, como una cascada, y yo creo que ello me hizo ser el compositor erudito más prolífico de mi tiempo.

E.: - ¿Cuántas piezas musicales compuso usted?

V.L.: - Ah no estoy seguro, serán más de mil… Pregúntales a mis biógrafos o a mis admiradores, ellos saben más que yo.

E.: - ¿Y por qué lo hace, por qué compone, señor Vila-Lobos?

V.L.: - Porque considero que mis obras son cartas que escribo a la posteridad, sin esperar respuesta. Sé que a través de mis creaciones puedo trascender, a pesar de estar muerto hace 48 años. Soy, sin duda, el mayor compositor clásico de las Américas y muy respetado en mi tierra, donde incluso se hizo en el año 2000 una película llamada Vila-Lobos, una vida de pasión.

E.: - ¿Cuál es, diría usted, su mayor obra?

V.L.: - Tú esperarás que yo te diga que mi mayor obra son las nueve Bachianas Brasileiras que hice en honor a Johann Sebastian Bach, o los Choros, pero yo te digo que lo mejor que hice como músico fue lograr que en 1930 mi amigo Getúlio Vargas introdujera el canto coral en la enseñanza secundaria en todo mi país. ¡Eran tan hermosos esos conciertos al aire libre con miles de pequeños estudiantes!

E.: - Veo que le agradan mucho los niños. Siempre se habló de su infertilidad, pero hace poco se ha dicho que usted tuvo una hija en Alemania, que hoy tiene 70 años. ¿Qué hay de cierto en ello?

V.L.: - No voy a responder a esa pregunta y la entrevista se acabó, tengo que volver a mi lugar porque estamos trabajando con Vinícius de Moraes en una nueva pieza, lástima que solo la podrás escuchar después de las trompetas del juicio final, ¡ja!

Vila-Lobos enciende un habano y se aleja a paso lento, silbando O trenzinho do caipira, una de sus más famosas obras, mientras se pone el sol y mi alma canta, porque veo Río de Janeiro.

mercredi 26 mars 2008

MY HERITAGE

Pucha que es entretenida esta tonterita...



About los 'abouts'

Esto es un acto de buena voluntad. Dejo los trabajos del curso de Schiappacasse que pude encontrar para aquellos chantas que van a hacerlo de nuevo este año porque están atrasados con los CFG... y pensar que uno ya terminó con todos...

:)

About la tarea de los diarios

¿Quién dice que la prensa nunca paga?

Cuando, luego de un esfuerzo supremo, por fin tengo ante mis ojos casi un centenar de datos sobre diarios y periódicos nacionales, muchas ideas y sensaciones me rodean. Leo y me doy cuenta de que diarios hay muchos. Los hay chicos y grandes, capitalinos y provincianos -okay, regionales-, de economía y de análisis político, en papel o en la web, fachos y comunachos, serios y faranduleros

Lamentablemente, lo que en un principio puede parecer una gran cantidad y una amplia variedad de publicaciones -e interpretarse como indicador de diversidad en la prensa chilena-, a poco andar la agradable impresión inicial se transforma en una sensación de uniformidad abismante, en una monótona repetición de nombres y siglas.

El hecho de que Agustín Edwards esté presente, como dueño, en veinticuatro de las noventa y una publicaciones incluidas en la lista anterior, y que el resto se divida entre las propiedades del otro grande, Álvaro Saieh, y de varios independientes, indica varias cosas:

- la prensa es un buen negocio. Si no fuera así, habría menos diarios en Chile, los propietarios no se empecinarían en adquirir cada vez más periódicos y se dedicarían a la producción de quesitos franceses;

- la apertura económica se está transformando, paradójicamente, en otra forma de monopolización, donde el que tiene más dinero es el que manda. En este caso, ya sabemos quién es;

- el monopolio –o duopolio- de la información es casi tan complejo como el de Bill Gates: si se monopoliza la información, se monopoliza la opinión, y eso amenaza la diversidad;

- los dueños de medios masivos utilizan los mismos para promover sus ideas, tendencias y convicciones, pero si no hay contrapunto, si no hay oposición, las opiniones e ideologías defendidas se tornan “verdades” absolutas.

Muy bien, nada nuevo hasta ahora. Pero este engañador listado indica también otras cosas. Es un orgullo ver la cantidad de diarios y periódicos regionales que encontré. A primera vista eso muestra un interés de participación en los sectores más alejados del centro, una intención de leer noticias cercanas, propias, que hablen de sí mismos y no de una realidad ajena.

Infelizmente, eso nos muestra una vez más la enorme centralización que existe en este largo país (llamado Chile, y no Santiago). Los diarios de circulación nacional no cubren las noticias concernientes a la nación completa, sino al centro, a un centro que lo controla todo.

La prensa regional no es un mecanismo influyente, se transforma muchas veces en diario mural, exhibicionista y pedestre, que muestra el crimen pasional de turno o el reclamo más vistoso contra alguna autoridad local. No tiene repercusiones a nivel nacional porque, en un país egoísta y que se ufana de autosuficiente, a la señora de Temuco no le interesa la noticia de Ovalle. Pero sí le importa la de Santiago, le afecta y la consume, a la vez que contribuye al círculo de la postergación regional.

Y es por eso que nunca encontré –ni encontraré- el quiosco que vende todos los diarios del país, utópico lugar que me hubiera facilitado enormemente la tarea de hoy…

About qué faltó

¿Periodismo o hedonismo?

Al finalizar el año, y desde la sabia perspectiva que nos ofrece el tiempo, creo que disfrutamos de un excelente ciclo de cine sobre periodistas, muy diverso en temas, aunque no tan así en yo orígenes. De hecho, creo pertinente y, es más, necesario ver el enfoque con que se mira el periodismo en otras latitudes, más allá de Hollywood. Pero esta aparente monotonía se justifica, creo, en que sin duda el mejor y más paradigmático periodismo es el que se realiza en Estados Unidos.

Sin embargo, imperdonablemente faltó exhibir un clásico del cine, que es perfectamente aplicable a los fines del curso: La Dolce Vita, de Federico Fellini.

¿Por qué la La Dolce Vita? Para empezar, es una de las películas más conocidas del cine italiano, según muchos una obra maestra, cuyo personaje central es nada menos que un periodista. Y no cualquier periodista: es un periodista rosa, un reportero de las páginas sociales, o de farándula -como les llamamos ahora- que se codea con la flor y nata de las celebridades romanas.

La película retrata, en siete días de la vida de este guapo Marcello (Marcello Mastroiani), cómo alguien puede vivir una vida disipada, colmada de placeres y, además, ganar dinero por ello. Asimismo, refleja cómo el periodista hace de todo para conseguir hablar con Sylvia (Anita Ekberg), la estrella del momento, y cómo profesional y hombre se difuman y se confunden en una cortina de humo cargada de hedonismo.

También muestra la vacilación de Marcello a la que, espero, muchos periodistas de farándula se enfrentan: cuestionarse sobre su insulso trabajo como reportero de chismes, decidir entre continuar escribiendo acerca de rumores de pasillo o fiestas de las estrellas y de la alta sociedad para dedicarse a ser un novelista, su deseo oculto que no llega a concretar.

Además, se presenta el contrapunto de Steiner, el amigo perfecto, hombre de familia que termina por asesinar a sus hijos y suicidarse, lo que afecta profundamente al protagonista, que entra en una dicotomía sobre sentar cabeza o continuar con su vida sin sentido. Y más simbólicamente, la película trata de los problemas de comunicación, tópico transversal en el filme de 1960.

Por si fuera poco, y en otra genial profecía de Fellini, el fotógrafo que acompaña a Marcello lleva por nombre nada menos que Paparazzo. Como el lector ya habrá advertido, este personaje acuña el término que actualmente usamos para llamar a los fotógrafos que acechan a los famosos y buscan sorprenderlos en cualquier actitud reprochable, o simplemente humana; palabra que terminaría derivando en su plural Paparazzi. Si le cabe alguna duda respecto del vocablo, puede consultarle a Angela Merkel.

Y para finalizar, nunca está de más deleitarse con una de las escenas más célebres de la cinematografía a nivel mundial: el baño bajo la luna de la bella Anita Ekberg en la più bella Fontana di Trevi. Como para no perdérsela.

About el curso

Periodistas en el celuloide

Reconozco que no me gustaban las películas de periodistas. Solía sentir que estos servidores de la información no son personajes tan interesantes como para elaborar una narración de hora y media o más respecto de sus existencias. En realidad, nunca quise saber de ellos, porque mi idea es que mientras más inadvertido pasa el periodista, más completa es la información.

De pronto, al ver más de estas películas, me di cuenta de que los periodistas y su entorno son más que recurrentes en el cine, sobre todo hollywoodense. “Esto ha de obedecer a alguna muy buena razón”, pensé. Porque, según datos del prestigioso Washington Post, los periodistas han aparecido en cerca de mil películas. ¡Mil películas! Y como la misma publicación destaca, cabe recordar que hasta el propio Clark Kent, el súper hombre de las mallas, era un reportero.

Pero esta imagen del periodista como un súper hombre no es realmente frecuente en el cine. Usualmente se les ve como personas que no saben o no pueden decidir entra vivir una vida normal o dedicarse a su profesión, puesto que compaginar ambas alternativas no parece ser una opción válida. Esto deriva ya en profesionales plenos, ya en hombres y mujeres de familia. No hay término medio.

Broadcast News es un excelente ejemplo. En este filme Aaron (Albert Brooks), el periodista hábil pero poco agraciado, decide mudarse de trabajo y de ciudad, renunciar al enorme éxito que pudo tener trabajando en una gran cadena de televisión para irse a una más pequeña y así tener tiempo para formar una linda familia, de esas con niños, jardín y perro. Por su parte Jane (Holly Hunter), la histéricamente brillante productora ejecutiva, acepta dar el salto a una enorme cadena de televisión, lo que le significa un terrible costo personal. Ella se transforma en una profesional exitosa, y en una persona sin vida.

Asimismo, en The Paper, el protagonista Henry Hacket (Michael Keaton) no puede acompañar a su mujer (Marisa Tomei) en su embarazo por causa de su absorbente trabajo y de su perfeccionismo extremo. Y la misma mujer, periodista con una gravidez avanzada, también sale a reportear. Increíble.

Ya en Live from Baghdad, los periodistas exponen sus vidas de manera suicida para cubrir un enfrentamiento, en All The President’s Men se cuenta la historia de los célebres Woodward y Bernstein, que arriesgan su propia seguridad al enfrentarse al gobierno de Nixon y en The Front Page un hombre renuncia al amor por adueñarse de la noticia y por tener la mejor primera plana. Todos alcanzan la gloria profesional, y no así la personal. Y las mujeres en películas de periodistas son un caso aparte: histéricas, perfeccionistas, brillantes, trabajólicas, insatisfechas y emocionalmente inestables. Todas unas Lois Lane.

Espero que lo que nos muestra el cine sean sólo estereotipos, que no todos los periodistas sean infelices, ni alcohólicos, ni maniáticos. Supongo que hay gente que logra congeniar su vida privada y su éxito profesional, aunque sí creo que siempre hay que renunciar a ciertas cosas para obtener otras. Eso se verá con el tiempo.

Ahora sé que el mundo de los periodistas es casi tan interesante como lo que ellos cubren, que tal vez la razón porque éstos han sido tan frecuentemente llevados a la pantalla grande es que su mundo es muy diverso y que las situaciones límite son parte de cotidianeidad, cualidad de la que no pueden jactarse los sociólogos, ni los químicos, ni los ingenieros.

About Watergate

I'm the guy!!



En 1972, durante la noche del 17 de junio, cinco hombres fueron sorprendidos por la policía en el sexto piso del hotel Watergate, donde se ubicaban las oficinas del comité electoral del Partido Demócrata, en la ciudad de Washington.

Los presuntos ladrones llevaban equipos de espionaje tan sofisticados que provocaron la suspicacia inmediata de la policía y, sobre todo, de la prensa. Pero todo se hizo aún más interesante cuando se supo que la identidad de uno de los cinco era nada menos que Jim McCord, Jr., entonces vinculado a la seguridad del Comité para la Reelección del Presidente.

Dos jóvenes pero osados reporteros, Carl Bernstein y Bob Woodward, decidieron, contra viento y marea, llevar la historia sobre sus hombros y, enfrentándose incluso a sus superiores, descubrieron que el mismísimo presidente de los Estados Unidos estaba involucrado en un enmarañado caso que habría de marcar una época.

Pero hay un personaje que se ha robado la película. Y no solo me refiero a Todos los hombres del presidente.

Cuando el escándalo de Watergate estalló, probablemente muchos pensaron que sus consecuencias no podían ir más lejos que la abdicación del reelecto presidente Richard Nixon. Probablemente pocos pensaron que tan bullado caso no dejaría de sorprendernos aún treinta y tres años después.

Un hombre… que prefirió arriesgar su vida antes de traicionar a su nación. Que sirvió desde las sombras como el informante estrella de los valientes reporteros que derrocaron a Nixon. Un héroe… que renunció a la fama y que se mantuvo en la oscuridad hasta que su conciencia se lo ordenó… Mark Felt, Deep Throat, a.k.a. ‘Garganta Profunda’.

Durante todos estos años muchos se comieron las uñas por averiguar quién era el famoso desconocido, el célebre Garganta Profunda, aquel que, con sus pistas claves guió la búsqueda de Bernstein&Woodward. William Mark Felt, el segundón del FBI, un nombre que solo la perspectiva del padre Tiempo nos permitió conocer, en 2005.

Fue tan alto el nivel de este cotilleo, fue tal la curiosidad por dilucidar quién era este informante, que se configuraron verdaderas listas de posibles sospechosos, de las cuales incluso formó parte el padre del hijo, George H. W. Bush.

Se le preguntó de todas formas a Bob Woodward acerca de la identidad de su informador, pero este solamente se limitó a decir que la revelaría después de que Garganta Profunda lo autorizara o, en último caso, después de su muerte, atendiendo, como un buen periodista, como un niño bueno, al ético secreto de fuente.

Muy bien. Una linda historia que viene a confirmar algunos de los tantos lugares comunes a los que la cultura occidental, esto es, norteamericana, ya nos tiene acostumbrados: periodistas héroes, periodetectives -qué ganas de ser como ellos- que consiguen derrocar a un político corrupto y vil, dando a la vez una muestra más de que la justicia sí funciona en el país de las oportunidades, sin importar si eres barrendero como Boy George o Presidente de la República como boy George Bush.

Pero ¿cuáles fueron las motivaciones de este míster Felt para cantar? ¿Era un salvador de la patria, o había algo más?

Si bien Woodward jamás publicó explícitamente la identidad de su fuente, sí dio a conocer, a través de sus libros y artículos, datos freak que tal vez agudos periodistas podrían utilizar, como las circunstancias en que informante e informado se encontraban, la naturaleza y la relevancia de la información proporcionada por Garganta Profunda, el lenguaje especial que utilizaban (cuando Bob quería hablar con su contacto, movía en su departamento cierto florero con una bandera roja de manera que se viera desde el exterior; asimismo, cuando la fuente quería contactar al reportero, dejaba una marca en la página 20 del NY Times que recibía Woodward cada mañana), y otros convenios de cómplices. Además, reveló que su contacto era un fumador empedernido, y que disfrutaba mucho del scotch.

Con el tiempo, y con las investigaciones de otros sagaces repórteres como Timothy Noah, se supo que el Deep Throat no era tan intachable como se pudo suponer: estuvo involucrado en importantes delitos durante el mandato de Nixon, como en el caso de unos registros extrajudiciales en la sede de una organización que presuntamente tenía bombas ocultas. Fue condenado por tribunales y luego absuelto por el presidente Reagan.

Se dice que Felt sirvió de contacto porque quiso expiar sus culpas y, de paso, transformarse en un hombre respetable frente a su familia. Se dice que él tenía cierta animadversión por Richard Nixon, dado que siempre lo consideró el segundo del FBI, siempre tras J. Edgar Hoover. Se dice también que habló como muestra de fidelidad al FBI, organismo al que Nixon ponía muchas trabas. Se dice, por otra parte, que Woodward tenía muchos más contactos en la Casa Blanca, que es imposible que los periodistas hubieran desenredado semejante caso con meras llamadas telefónicas. Se ha dicho, incluso, que el apartamento de Woodward no tenía ventana a la calle, y que las entregas del Times eran al azar, por lo que las marcas en la página 20 eran demasiado arriesgadas…

Es un caso demasiado complejo como para afirmar una verdad única. No elevaremos a la categoría de héroe a nadie, a pesar de que está totalmente claro quién era el villano. Pero nos queda, para la anécdota, la evidencia de cómo la curiosidad rompe las barreras del tiempo y del espacio, y cómo un personaje cuyo leitmotiv desconocemos, queda grabado tan a fuego que un país –y no cualquier país- no lo deja de pensar.

Además nos queda que, sin saber los métodos, el fin fue positivo y que, a través de un periodismo –queremos creer- honesto y libre, se puede lograr grandes cosas. Al menos en el país de las barras y las estrellas.

El Rey Hearst

Si Orson Welles buscaba para su película un protagonista polémico, con una vida salpicada de sabrosos detalles biográficos, reñido con la ética, rodeado de celebridades, multimillonario y precursor de un nuevo estilo, para hacer Ciudadano Kane el director y actor norteamericano definitivamente dio en el blanco.

Si bien Welles lo negaba, se dice –sobre la base de una serie de alusiones bastante inequívocas- que la mentada película está inspirada en la vida de míster William Randolph Hearst, un hombre particular, como muchos, pero con preeminencia porque, en su momento álgido, llegó a ser el dueño de nada menos que 28 periódicos y 18 revistas en los Estados Unidos, constituyéndose así en, además de un magnate, un monstruo de las comunicaciones y del negocio de la información.

Nace el 29 de abril de 1863, en San Francisco, California. Hijo único de un próspero minero y ranchero –llegó a ser millonario y senador, en ese orden y no al revés- y de una profesora de primaria, a los 23 años el joven Hearst se hizo cargo de su primer periódico: el San Francisco Examiner, recibido por su padre en parte de pago por una deuda de juego. Desde entonces no paró hasta formar un enorme conglomerado de medios de comunicación masiva que, además de la prensa escrita, contaba con estaciones de radio y compañías cinematográficas.

Armándose para la lucha contra Joseph Pulitzer, el otro grande de las comunicaciones, reclutó a los mejores escritores y periodistas del momento, y adquirió lo más avanzado en tecnología. De a poco, Hearst fue imprimiendo a sus medios un estilo que con el tiempo se convertiría en toda una corriente dentro de la prensa: el periodismo sensacionalista o amarillo, en alusión al yellow kid, el típico tebeo del New York World, propiedad de Pulitzer.

El término amarillista es una forma peyorativa de referirse al periodismo que se trata de escándalos, que utiliza el patriotismo de manera chauvinista, jingoísta, y con otras manifestaciones que rayan en lo ético. De este modo, desatando escándalos y mostrando al público hechos y opiniones polémicas, el imperio de Hearst fue rápidamente ganando terreno, al tiempo que multiplicaba su tiraje.

Hearst fue un hombre inestable, con dos matrimonios y una serie de rumores de infidelidades a su haber, entre los que el se vio envuelto el mismo Charles Chaplin. Además, si bien en sus inicios se autoproclamaba populista y tenía una tendencia liberal, se fue haciendo conservador en una cabriola política pocas veces vista, al punto de apoyar la ideología nazi. Asimismo, su imagen carga con el estigma de ricacho xenófobo y antiminorías. Se dice que tenía especial odio por los mexicanos, retratándolos como flojos, pervertidos, violentos y adictos a la marihuana, entre otras características poco amables.

Especial consideración merece el episodio que protagonizó en el contexto de la guerra de Cuba de 1898, donde Estados Unidos se enfrentó a España por la posesión de la isla caribeña. Se dice que la escalada violentista que desembocó en esta guerra fue alimentada por Hearst y su imperio, acusando de terroristas a los españoles tras culparlos por el accidente explosivo que sufrió el barco norteamericano Maine. Cuentan también que, al enviar -antes que estallara la guerra- a sus corresponsales a reportear el no-acontecimiento en Cuba, les habría dicho: “You furnish the pictures and I'll furnish the war”, por lo que se le acusa de haber suscitado la guerra sobre la base de noticias falsas.

William Randolph Hearst fue un hombre fuera de lo común. No solo porque era extremadamente rico, ni porque vivía en un “castillo” (La cuesta encantada, California) de 165 habitaciones, que tomó 18 años en ser construido. No solo fue particular porque tenía líos de faldas ni porque vivía entre los superstars. Fue todo un personaje porque -como dicen hoy de Al Jazeera- cuando Hearst hablaba el mundo entero oía. Tal vez no el mundo entero, pero sí su enorme universo de espectadores. Y eso es lo que lo hacía tan interesante como peligroso.

En sus medios se notaba su impronta, su firma. Él las hacía notar: aunque no tuviera ictericia él era amarillo, y así fueron también sus publicaciones. Por su tremendo aporte a la industrialización del periodismo y al crecimiento de los medios de comunicación de masas, por su particular vida personal y por su influencia, William Randolph Hearst fue un digno personaje de Hollywood. Pero, además, este hombre fue víctima de sus métodos, tomó de su propia medicina al verse involucrado en tanto escándalo o pelea como cuantas él publicó. Y cuando por fin se vio –o creyó, justificadamente, verse- en las pantallas de Ciudadano Kane, aunque intentó sabotearla a través de sus medios de todas las formas posibles, fue totalmente devorado por el monstruo que él mismo creó, al tiempo que se hizo más mítico que nunca: buscaba renegar de toda relación con la cinta, pero su imagen está ineluctablemente unida a ella para siempre.

Además de eso, y vaya el mérito para el director, Orson Welles supo ver en Hearst más que una persona, un personaje. Un personaje que no aparece solo una vez en palco, sino que tiene muchas participaciones. Welles supo adelantarse a los tiempos y avizorar que no sería Hearst el único personaje de estas características. Nacían así los monopolizadores de la prensa, una nueva forma de ser magnate -que no es lo mismo que new rich- que habríamos de ver como un déjà vu varias veces en la historia, con un Silvio Berlusconi o, en menor medida, con un Agustín Edwards cualquiera. Y por si fuera poco el hombre murió en 1951, a los 88 años, viendo su reino caer a pedazos tras la II Gran Guerra, lleno de deudas. Claro que esto no fue considerado en el filme por razones temporales, pues la cinta es de 1941.

Ese ojo clarividente de Welles, que trabajó sobre el tremendo personaje que fue Hearst, dieron vida a la película que más recurrentemente es consignada como la mejor de todos los tiempos.

mardi 22 janvier 2008

UN DÍA DE SUERTE


Obs.: Este es un post un tanto excesivo. No pido que lo lean todo, basta con la intro. Lo siento, todo es culpa de la emoción.



Era el 24 de abril del extraño pero maravilloso año 2007 y me dirigía en micro -atrasada como siempre- al Teatro Caupolicán, junto a Sergio y Nico. De pronto, un pensamiento negro me asaltó: ¿Y la entrada? Revisé y todo bien, hubiera sido demasiado loser no llevarla, pero eso es del tipo de cosas que me suceden.

Llegamos. Entramos. Galería, era una caldera ese lugar. La gente estaba ansiosa, mal que mal hacía dos años que extrañábamos a Jorge Drexler en Santiago de Chile. El show fue maravilloso, tocó canciones tanto de su último disco como de los anteriores, inclusive algunas de mis favoritas Recuerdo especialmente Don de Fluir porque la comenzó con A Rita, del maestro Chico Buarque de Hollanda (uf, qué momento orgásmico).

Antes de ello -y disculpen mi analepsis pero me aburren un poco los relatos en orden cronológico-, la audiencia vio subir al escenario a un delgadísimo desconocido para muchos. Paulinho Moska, brasileño, conocido por mí mediante el soundtrack de una peli muy mala de Penélope Cruz que, como su fan incondicional, de igual manera vi y adoré. El tipo -por lo demás bastante guapo- tenía una voz muy dulce y reconozco que disfruté las breves tres canciones que cantó, pese a la ansiedad por ver y escuchar a mi moro judío que vive con los cristianos.

En fin, no haré un comentario del concierto porque 1) fue hace mucho tiempo, 2) por lo mismo, probablemente los datos duros se confundirían con mi imaginación o con mi muchas veces errada interpretación de la realidad y 3) lo más interesante es lo que vino después. ¡¡Uh!! Al salir del Caupolicán, me entregaron un flyer de la productora que trajo a los muchachos a cantar a esta ciudad. Un flyer que, no sé por qué razón, no boté.

A la mañana siguiente, y cuando desperté en mi cama vacía aún con la emoción por lo vivido, con mucha dificultad mis neuronas poco periodísticas hicieron sinapsis: ¿y qué pasaría si trato de hablar con este señor Moska? Tenía urgencia de un entrevistado relativamente decente para la U, y cero ideas. De pronto recordé el flyer. Sin grandes expectativas, envié un mail sencillo a la dirección que no revelaré aquí, evidentemente. A los pocos minutos recibí respuesta: hoy a las 3pm en el Sheraton. Cortito.

Preparé mi entrevista en tiempo récord, averigüé datos claves del tipo y me largué al Sheraton, no sin antes contarle a Sergio de mi suerte. "Te odio", me dijo con su habitual tacto. Llegué atrasada (otro día escribiré respecto de mi puntualidad) y me encontré con los músicos de Drexler, a los que no podía dejar de saludar. "Pues nada, que Jorge anda por ahí en el
hall", me dijo el contrabajista con su acentillo peninsular. Mi panza dio un brinco.

Entré con prisa y lo vi ahí a él, cerquita, a pasos de mí. En ese momento me sentí como la materialización del periodista-fan. Me acerqué y lo abracé, intentando mantener la dignidad. Lo felicité por su maravilloso show y claro, le pedí una foto. Me abrazó y le pasó mi cámara a su simpática
manager. Intento recordar qué hablamos pero mi memoria de caballero lo borró todo.

Luego sería el turno de Moska. Estaba esperándome (sí, a mí) en la piscina del hotel. Tan guapo el hombre, unos ojos turquesa insoportables, un seductor en todo momento. El manager nos dio 10 minutos pero hablamos 40, y de todo. Recuerdo que me dijo: "a veces logramos conexiones especiales, como nosotros dos ahora...", recuerdo que besó mi mano, que dijo que teníamos el mismo lunar y que me agradeció la entrevista, que me elogió y que dijo que nuestra conversación fue mejor que las que ha tenido con "jornalistas formados". Yo intentaba no derretirme y ponerlo en aprietos, pero vaya que fue difícil cambiar de tema y seguir con mi labor periodística, ¡ja! Y bueno, si no me creen tengo la grabación, perras...

Interesante apronte a la profesión. Si siempre fuera así, me parecería bastante interesante. Además me saqué un siete, ¿qué mejor? Me quedo con sus reflexiones respecto de la "urgencia de vivir", lo siento igual, no podemos perder tiempo en leseras -aunque sea un lugar común-. Aquí les dejo la entrevista con mi amigo Paulinho, que me hace recordar que la suerte en mi vida a veces sí existe.






Paulinho Moska, telonero de Jorge Drexler en Chile:

“Si hay que morir, que el camino sea el placer”

Estudió teatro, cine, algo de filosofía y la música lo ha acompañado desde siempre. Ha experimentado de mil maneras con las artes y aún no está satisfecho. Y a Chile no vino solo: Paulinho Moska se presentó junto a su gran amigo y colega Jorge Drexler, con quien hizo cantar a un Caupolicán repleto que por momentos parecía una caldera.

Por María Jeannette Moya C

Un artista multidisciplinario, eso es Paulinho Moska. O como él se define, “apenas un compositor y letrista que se aprovecha de ello para intentar hacer arte sonoro” Un brasilero que se siente cada vez más brasilero, “justamente porque me siento diverso”, indica.

Y cómo no: viaja por el mundo llevando la música de su país y su propia creación, pero también le gusta recibir y aprender de los lugares que visita. “Es un desafío encarar cinco mil personas y decir les quiero regalar amor, pero también quiero recibirlo. Porque sin amor no hay nada para mí, amistad es amor, no consigo tocar en un lugar donde no lo recibo y no puedo regalarlo”.

Aunque su trabajo no es muy difundido en nuestro país, el ecléctico Paulinho Moska llega avalado por una extensa trayectoria en la que se cuentan siete discos como solista, entre otras gracias.

Sus ojos color turquesa miran con atención. Sonríe todo el tiempo, tiene gestos suaves y basta su manera de andar –como dice la canción- para adivinarlo: él es carioca. Alto, delgado, habla un exquisito portunhol con acento rioplatense.

Es un gran conversador. “Yo elijo mis palabras con mucho cuidado, me gusta ocupar la palabra indicada”. Toma su tiempo, cita autores con soltura, es de hablar pausado y mientras piensa lo que dirá mira hacia el cielo, como buscando inspiración.

De pequeño le llamaron Moska, desde el taller de teatro del colegio donde representó a uno de estos insectos voladores. “E
l 80% de las moscas vive 24 horas: nacen, crecen, se reproducen y mueren en un solo día. Y yo también tengo esa urgencia de vivir”, explica al diario chileno La Nación. De ahí sus tatuajes en el cuello, enormes bichos que terminaron por eclipsar a Paulinho, pues el artista prefiere hacerse llamar solo Moska.

Subversión particular

Nacido bajo el signo de Virgo el 27 de agosto de 1967, Paulo Corrêa de Araújo es el hijo menor de un periodista de Río de Janeiro y una dueña de casa bahiana: “soy y siempre fui el mimado de la casa”. Su infancia la vivió junto a sus tres hermanos -Dado, Mu y Malica- viajando entre Río y Salvador de Bahía, donde estaba su familia materna.

Muchas eran las horas de viaje estival entre Salvador y Río, pero servían para que la familia estuviera muy unida. “Era un largo viaje en auto, dos días de sándwiches, huevos cocidos y bananas”, escribe Moska en su blog.

Su interés por la música empezó temprano, y sus ídolos fueron los que hacían muchas cosas a la vez, “desde Caetano Veloso o Gilberto Gil hasta David Bowie o Björk. Ellos no se contentan solo con hacer canciones, también piensan en imagen, hacen arte con sus ropas o con la fotografía”. A los trece aprendió a tocar la guitarra junto a su hermano y a comienzos de los ochenta empezó a frecuentar los locales donde tocaban sus ídolos.

Luego de una conversación muy seria con su padre, el hijo mimado entró a la escuela de teatro Laranjeiras, donde estudió desde 1983 hasta 1985. “La verdad yo estudié porque quería hacer cine”. Y lo consiguió: actuó en varias películas como A cor de seu destino, Um trem para as estrelas y O homem do ano.

Pero no bastaba eso para satisfacer al inquieto Moska. “Yo no lo llamaría inquietud, simplemente nunca tuve el deseo de especialización. Creo que esta es mi mayor subversión ante el capitalismo”.

Artista multidisciplinario

Y así Paulo inició estudios de filosofía sin abandonar su actividad artística. Junto a algunos amigos de la escuela de teatro participó en el grupo vocal Garganta Profunda, como la película. “Éramos tres cantantes que hacíamos imitaciones de instrumentos: pam pam, tum, como una orquesta de voces”

Pero luego salió de ese grupo para hacer una banda de pop-rock y humor que se llamó Os Inimigos do Rei junto a dos colegas. “Era música de broma, humor con performance teatral, disfraces. Pero luego percibí que no era lo que yo quería hacer. El humor me encanta, utilizo mi teatralidad en concierto, pero no quería solo eso, yo soñaba con ser un cantautor, un artista contemporáneo, con mezclar las cosas”

Al parecer esa ha sido la tónica en la vida de Moska: el cambio. La prensa comenzó a hablar, a catalogarlo de rockero, y como a él no le agradan las clasificaciones ni las especializaciones, el artista decidió iniciar su carrera como solista.

¿Resultado? Siete discos editados desde 1993 hasta la fecha –que van de lo más tradicional a lo más experimental- y una carrera reconocida aunque no masiva. Además de la conducción de Zoombido, su propio programa de música transmitido por el canal Brasil, de la red Globo.

Pero la última afición de este espíritu inquieto -aunque él lo niegue- ha sido la fotografía. Durante su último tour compró una cámara digital. “Acabé obcecado por una serie interminable de autorretratos en objetos espejados de los baños de mis cuartos de hotel. Dos años después fueron 2500 fotos” Fotos que terminaron siendo fuente de inspiración para muchas canciones. “Fue una manera nueva de componer, tan nueva que terminé poniéndole por nombre mi disco nuevo Tudo novo de novo”.

- Heitor Vila-Lobos dijo que la inspiración no existía para él, que él nació inspirado. ¿Qué es para ti la inspiración? ¿Qué inspira a Moska?

- Buena frase, yo lo creo en el maestro. Creo que sobre todo es abrirse a ella mediante la mirada. Esa es la gran materia prima de cualquier creación. Y también admirar la diferencia, no basta con aceptarla. El mundo es un campo mágico de cosas divinas que están a nuestro alcance, ofreciéndonos todo el tiempo la oportunidad de ser felices, siempre. Y cuando valoras cada instante en tu vida, la mirada se pone cada vez más linda.

“El sistema del primer mundo va camino a la esquizofrenia”

En su casa de Río nunca faltó la música, siempre de estilos muy diferentes: “un hermano rockero, el otro música brasilera, la otra el pop… Mi papá con los clásicos, mi mamá con los románticos, la cocinera más con la cumbia, música más simple”

Así era su casa, que reflejaba un poco lo que Moska después, en sus giras, descubrió que era su país, un enorme y exuberante Brasil del que habla con la misma admiración con que un niño habla de su padre. “Es un país muy grande, un continente, y cada estado tiene su cultura, su lenguaje, su comida, su música”

Le interesa el tema, habla de Brasil con el amor de quien lo conoce de norte a sur. “En mi país hay un sincretismo espectacular, allí conviven la sangre africana con la europea y la indígena, no nos falta nada, tal vez un poco más de oriente, lo asimilaríamos muy bien.”

- El tuyo es un país muy amigable…

- Sí, tiene toda esta mezcla y también tiene el sol, que hace la diferencia. La playa, el sol, el sentido de fiesta que tenemos.

- … pero también tiene muchas desigualdades.

- Sí, somos un país muy sufrido, con mucha pobreza, mucha diferencia social. Pero algo nos hace explotar de alegría una vez por año: el carnaval. Ya se ha vuelto una fiesta muy capitalista, pero me encanta que el pueblo pase todo el año preparándose para esto. No conozco una fiesta en el mundo que tenga una alegría tan enorme como el carnaval.

De pronto, un desfile de músicos con sus instrumentos se apodera de los pasillos del Sheraton de Santiago, gritan y acarrean pesados contrabajos y ocultas guitarras en estuches negros. Tomándose todo el tiempo del mundo, Jorge Drexler saluda gente y posa para las cámaras de algunos fanáticos, pese a que está retrasado y su manager le avisa que puede perder el avión rumbo a Buenos Aires, su próximo alto en la gira promocional de Doce segundos de oscuridad.

Si bien huye de las generalizaciones, Moska cree que el papel de la cultura latinoamericana, y particularmente de la música, es mostrar al mundo el futuro. Y, como si nada, lanza toda una teoría: “El sistema del primer mundo está destinado a explotar, a la esquizofrenia”

“La idea de lo multidisciplinario -que pensadores europeos como Edgar Morin ya trabajan-, en Latinoamérica es una realidad. Los que tienen el poder sueñan con lo que ya existe acá: una mezcla de etnias, que la gente salga a la calle haciendo fiesta, sueñan con un pueblo valiente. Así somos nosotros. Sueñan con la selva, con el aire que ya les empieza a faltar, con agua. Y acá tenemos todo eso”

“Penélope Cruz es divina, pero no canta nada”

Paulinho expresa su opinión con desenfado. No le importa declararse contrario al sistema imperante y que, en su opinión, no nos lleva a nada bueno. No le gusta la banalización de la cultura y declara que nunca aspiró a la masividad.

- En ese contexto, ¿qué significó para ti haber participado en la banda sonora de Las mujeres arriba, una producción de Hollywood donde ni siquiera cantabas tu música? Eran canciones tradicionales, casi los lugares comunes de la música popular brasileña.

- Bueno, mi trabajo exactamente no consiste en canciones tradicionales pero a veces hago conciertos solo de samba, de valsa, de choro -que es como nuestro jazz- y me encantan. Yo tengo ese gusto por la tradición y muchos amigos lo saben. Entonces cuando Fina Torres, la directora, estaba en Río grabando con Penélope Cruz y los músicos, buscaban un cantante porque el protagonista de la película era cantante, pero Murilo Benício (El clon), el actor, es una tragedia cantando. Es un actor espectacular, él haciendo comedia es uno de los mejores de mi generación, pero uf, ¡Murilo no canta nada!


No siente que su participación en esta cita sea una contradicción vital. Para él fue una buena experiencia. “No tuve esa sensación de Hollywood, yo fui invitado por una venezolana que hacía una película, que me pagó por hacer la grabación”

Y, como detalle, añade que conoció a Penélope Cruz. Nada mal. “Intentamos cantar porque había una canción que era en dúo pero ella ¡tampoco canta! Es una actriz divina, linda, pero en canto, nada. Yo tengo la grabación para probarlo, lo intentamos mucho pero no se pudo”.

Quiere fumar. Toma su cajetilla brasileña, con una de las publicidades antitabacos. “Al menos está por detrás. Ví la publicidad de Chile y está por todos lados. Yo tengo un amigo de casi sesenta años que carga una fotografía suya y escrito con su propia mano dice Yo fumo desde los trece años y estoy muy feliz. Gracias. De algo hay que morir finalmente y si vamos a morir que el camino sea el placer.

El trío del Mercosur

Drexler, Johansen y Moska -el hedonista- son tres músicos afines a quienes la casualidad unió. En su último concierto en Chile, Jorge Drexler contó que una fan uruguaya le entregó su disco a Paulinho Moska quien, tiempo después, lo llamó para pedirle grabar una canción de su autoría. Comenzaron a hablar y Paulinho invitó a Jorge a su casa.

“Cuando Drexler fue a mi casa en Río hablamos mucho de los amigos: tengo que presentarte a este tipo, a este artista, a este pintor… Y ahí Jorge me dijo que tenía que conocer a Kevin Johansen, un tipo nacido en Alaska, criado en Argentina, vivió en Nueva York, muy loco. Escribe en castellano e inglés, canta grave y es muy bien humorado

Solo después de algunos meses Paulinho fue a Montevideo, donde también estaba Johansen. Se presentaron juntos algunas veces en Uruguay, Argentina y España. “Tocar con ellos es genial”. Y así, entre camarines, nació la amistad.

“Ese mismo año Drexler nos invitó a Kevin y a mí para ir a La Paloma, una playa de Uruguay, y compartimos una casa con nuestros hijos y mujeres, sin música, vacaciones, surf, comida, descanso. Alguna guitarrita en la noche pero sin trabajo.”

Hoy son tres amigotes y Moska continúa revelando algunas intimidades. Según él, Drexler es el tímido, melancólico y metódico, mientras Kevin es más contenido pero con un humor a toda prueba. “Y yo creo que estoy a medio camino, me encanta la melancolía, estar contenido, y también me encanta el humor”

Pero la historia de este trío, que nació como una broma, ya se ha hecho popular. La crítica empezó a hablar, a decir que juntos tenían una afinidad especial, mientras ellos bromeaban: “somos el trío del Mercosur y vamos a dominar el mundo. Alguien se lo dijo a un periodista y ahora en cualquier parte me lo mencionan”.

lundi 21 janvier 2008

Y A VECES ME DA LA VOLADA LÍRICA...




Di a luz a estos monstruitos en 20 minutos, cosa que pasa una vez cada cien años.
Me gustaron, lo que suele ser peligroso... deben ser pésimos



Bienvenido 2008

Este farol no alumbra
no alumbra este farol...

¡Y se curó po'!

Alumbró más de la cuenta
la cuenta regresiva
5, 4, 3
Tommy Rey y el galeón español.

Estaba muy prendido, envuelto en llamas
quería alumbrar las calles de San Bernardo
Fue tanto lo que alumbró
que las luces se enojaron
y se vino un apagón.

'Tranquilos muchachos, que yo lo arreglo', dijo el macho alfa
la estrella de la noche
el farol agarró una escalera y trepó.


Hay que ser bien huevón.



En memoria de Mamerto Quevedo

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97 octanos

Papá se compró una moto
una moto con style
cuando llega a algún lugar
no se quiere ni bajar

Lo que pasa es que ahora
y después de mucho tiempo
las chicas lo han vuelto a mirar
(y también uno que otro tipo
en el Parque Forestal)

¿Me prestas tu moto, papá?

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Domingo

Estoy con atraso.
'Como siempre, mi británica', bromeaste
Como siempre.
'No huevón, que no me ha llegado',
y colgué.

¿Por qué te tienes que reir de todo?

'Aló'
'Tranquila linda, nos casamos'

¿Por qué te tienes que reir de todo?


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Española

A veces me dan ganas de ser gay
o bisexual, al menos.

Hay chicas lindas e interesantes
lindas e interesantes dije,

mezcla rara bocas lindas
pelo largo ojos perversos,
acentos lejanos tatuajes,
pestañas, amor
y perfume caro

¿Por qué será que no tienen falo?

Pero reconozco que odio sus voces al hablar,
son tan agudas algunas
(otras carecen de neuronas),
odio sus cambios de humor
y que sean más guapas que yo.

Nunca seré gay
ni tampoco bisexual
a menos que una bruja me quiera ayudar.


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La Dolores

Hago el amor porque odio
el amante de turno es tan poca cosa
a cada gota de sudor, a cada gemido
la risa me ataca y me da placer.

Hacer el amor, dicen,
pero ay de él si habla de amor
'Patético', pienso yo, pobrecito,
¿creíste que diría 'yo también'?

Es que yo ya hablé de amor una vez
y una vez es más que suficiente

'Pobrecita', pensó él.
Y rió y se fue.

Repito: se fue