Esto es un trabajo para la universidad pero en formato radio, así que la tengo que modificar, quitarle un poco el arte... reducir, sintetizar...
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Heitor Vila-Lobos, músico y compositor brasileño:
“Ese asunto de la inspiración no existe en mí, yo nací inspirado”.
Cuatro de la tarde y Botafogo arde bajo el sol de un
Por Mary Jane
Entrevistador: - ¿Cómo va todo al otro lado
Vila-Lobos: - Todo bien, querida, hacemos música con algunos amigos… Hay un
E.: - ¿Y cómo sería la música buena, entonces?
V.L.: - Tiene que ser diversa,
E.: - “¿Por qué cada vez que escucho una pieza musical que no me gusta es de
V.L.: Es lógico que no gustes a todos, y más aún cuando eres un vanguardista
E.: ¿Qué nos diría usted, don Heitor, de “Mindinha”, su segunda esposa?
V.L.: Yo venía de un divorcio difícil con mi primera mujer, la pianista Lucília Guimarães. Fue entonces cuando llegó a mi vida ese ángel que me acompañó en todo lugar y que estuvo conmigo hasta el fin de mis días e incluso más allá, porque ella fue la fundadora y directora
E.: Señor Vila-Lobos, a usted el cáncer lo mató a los 72 años por causa de su adicción a los puros. ¿Si pudiera retroceder el tiempo, dejaría de fumar?
V.L.: Definitivamente no. No sé cuánto quieres vivir tú pero yo creo que los 72 años son una buena edad para morir. Alcancé a hacer todo lo que quise y no molesté a nadie. Además, los puros me daban estilo. ¡Ay, recuerdo tantas noches de juerga en París!
E.: - ¿En qué se inspira usted para crear?
V.L.: - ¡Ah no, no! Ese asunto de la inspiración que viene no existe en mí, yo nací inspirado. Es simple, o hago una cosa buena o hago una porquería.
E.: - ¿Cuántas piezas musicales compuso usted?
V.L.: - Ah no estoy seguro, serán más de mil… Pregúntales a mis biógrafos o a mis admiradores, ellos saben más que yo.
E.: - ¿Y por qué lo hace, por qué compone, señor Vila-Lobos?
V.L.: - Porque considero que mis obras son cartas que escribo a la posteridad, sin esperar respuesta. Sé que a través de mis creaciones puedo trascender, a pesar de estar muerto hace 48 años. Soy, sin duda, el mayor compositor clásico de las Américas y muy respetado en mi tierra, donde incluso se hizo en el año 2000 una película llamada Vila-Lobos, una vida de pasión.
E.: - ¿Cuál es, diría usted, su mayor obra?
V.L.: - Tú esperarás que yo te diga que mi mayor obra son las nueve Bachianas Brasileiras que hice en honor a Johann Sebastian Bach, o los Choros, pero yo te digo que lo mejor que hice como músico fue lograr que en 1930 mi amigo Getúlio Vargas introdujera el canto coral en la enseñanza secundaria en todo mi país. ¡Eran tan hermosos esos conciertos al aire libre con miles de pequeños estudiantes!
E.: - Veo que le agradan mucho los niños. Siempre se habló de su infertilidad, pero hace poco se ha dicho que usted tuvo una hija en Alemania, que hoy tiene 70 años. ¿Qué hay de cierto en ello?
V.L.: - No voy a responder a esa pregunta y la entrevista se acabó, tengo que volver a mi lugar porque estamos trabajando con Vinícius de Moraes en una nueva pieza, lástima que solo la podrás escuchar después de las trompetas del juicio final, ¡ja!
Vila-Lobos enciende un habano y se aleja a paso lento, silbando O trenzinho do caipira, una de sus más famosas obras, mientras se pone el sol y mi alma canta, porque veo Río de Janeiro.